ESTA MUERTE
Para Vaisman, que se murió tan joven.
Era la mañana,
la mañana que veian pasar las gentes de su tierra;
en la mía, la muerte no contaba.
El no la esperaba,
se sorprendió de verla,
y era afuera y adentro la mañana.
Cuando todos lo olvidemos,
cuando muera su muerte en el recuerdo,
cuando rosas y rosas y rosas
inauguren un tiempo que esperamos,
él volverá.
Entonces esta muerte
no será una muerte más.
Entonces, una luna de sangre en los zaguanes
apareció en silencio,
entonces una réplica de muerte en las esquinas
se agazapó en el miedo.
Entonces,
una muerte esparcida, difuminada, joven.
Y cuando rosas y rosas y rosas
inauguren un tiempo que esperamos,
él volverá.
O propósito deste blog é o de mostrar o trabalho do ilustrador,independente das regras impostas pelo mercado,nas quatro disciplinas praticadas por mim, em diferentes momentos e veículos: A Caricatura na Imprensa,A Ilustração na Imprensa,A Ilustração Editorial e O Poema Ilustrado. Também são mostradas modalidades diferentes das mesmas propostas como: Montagens das exposições e a revalorização do painel mural, através das técnicas de reprodução digital em baner.
domingo, 13 de maio de 2012
Cuando mata la muerte a los titanes
mil muertes en los labios aparecen,
cuando transcurre el féretro entre flores,
mil muertes en los ojos aparecen.
Pero esta muerte apresuró su nombre,
abrevió sus proezas,
resquebrajó su altura,
retaceó su recuerdo hasta una muerte de amigos
donde el rostro se tiende hacia la nada.
Los vecinos se asombran con discreción
y se unen al dolor con disimulo,
ven gente que no conocen y que sufre
por el querido anhelo que se ha muerto.
Y comienza la palabra a repetirse:
si él hubiese vivido...
Siempre reía (es cierto, yo recuerdo)
él me queria mucho,
él decia,
tenía el gesto, un gesto,
la voz, una palabra,
y así como a una estampa
velaremos su muerte recordando ese gesto,
esa palabra, ese traje que ha muerto.
Mas cuando rosas y rosas y rosas
inauguren un tiempo que esperamos,
él volverá.
mil muertes en los labios aparecen,
cuando transcurre el féretro entre flores,
mil muertes en los ojos aparecen.
Pero esta muerte apresuró su nombre,
abrevió sus proezas,
resquebrajó su altura,
retaceó su recuerdo hasta una muerte de amigos
donde el rostro se tiende hacia la nada.
Los vecinos se asombran con discreción
y se unen al dolor con disimulo,
ven gente que no conocen y que sufre
por el querido anhelo que se ha muerto.
Y comienza la palabra a repetirse:
si él hubiese vivido...
Siempre reía (es cierto, yo recuerdo)
él me queria mucho,
él decia,
tenía el gesto, un gesto,
la voz, una palabra,
y así como a una estampa
velaremos su muerte recordando ese gesto,
esa palabra, ese traje que ha muerto.
Mas cuando rosas y rosas y rosas
inauguren un tiempo que esperamos,
él volverá.
Una muerte, la de él,
la que esperamos siempre sin recordarla nunca,
y cuando vi la luna de sangre en los zaguanes
entonces dije: una muerte;
yo lo conocí
y era bueno.
Y cuando rosas y rosas y rosas
inauguren un tiempo que esperamos,
él volverá.
Se muere todo el tiempo?
Todo el alma, todo el siglo, su siglo, en él?
O quedará algo de su sonrisa, o de su voz o de su sueño?
Continuará escribiendo las cartas que leía?
Continuará, aún muerto, pensando en algún libro,
en una frase, en que hará de lejos el amigo,
en lo que sufrirán si se muriera?
Quién notará su ausencia en el cine los domingos?
Su número en la ficha del tranvía?
Su ejemplar, de los cien mil que editan
del Código Penal?
Su diariero notará su ausencia
su lechero,
y yo.
Mas cuando rosas y rosas y rosas
inauguren un tiempo que esperamos,
él volverá
Entonces dije: una muerte.
Nada más que una muerte
que no quiere morir todavía,
que ha quedado suspendida en tenues hilos
y que el tiempo cortará.
Una estela que flamea todavía en el recuerdo
y desaparecerá.
Pero volverá.
O no volverá?
Entonces, no es nada más que una muerte.
Una muerte esparcida, difuminada, joven.
Pero no una muerte más.
Pues cuando rosas y rosas y rosas
inauguren un tiempo que esperamos,
él volverá!
de "Elegia y Gloria"
la que esperamos siempre sin recordarla nunca,
y cuando vi la luna de sangre en los zaguanes
entonces dije: una muerte;
yo lo conocí
y era bueno.
Y cuando rosas y rosas y rosas
inauguren un tiempo que esperamos,
él volverá.
Se muere todo el tiempo?
Todo el alma, todo el siglo, su siglo, en él?
O quedará algo de su sonrisa, o de su voz o de su sueño?
Continuará escribiendo las cartas que leía?
Continuará, aún muerto, pensando en algún libro,
en una frase, en que hará de lejos el amigo,
en lo que sufrirán si se muriera?
Quién notará su ausencia en el cine los domingos?
Su número en la ficha del tranvía?
Su ejemplar, de los cien mil que editan
del Código Penal?
Su diariero notará su ausencia
su lechero,
y yo.
Mas cuando rosas y rosas y rosas
inauguren un tiempo que esperamos,
él volverá
Entonces dije: una muerte.
Nada más que una muerte
que no quiere morir todavía,
que ha quedado suspendida en tenues hilos
y que el tiempo cortará.
Una estela que flamea todavía en el recuerdo
y desaparecerá.
Pero volverá.
O no volverá?
Entonces, no es nada más que una muerte.
Una muerte esparcida, difuminada, joven.
Pero no una muerte más.
Pues cuando rosas y rosas y rosas
inauguren un tiempo que esperamos,
él volverá!
de "Elegia y Gloria"
sábado, 12 de maio de 2012
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