LA CÓLERA QUE QUIEBRA
AL HOMBRE EN NIÑOS...
La cólera que quiebra al hombre en niños,
que quiebra al niño, en pájaros iguales,
y al pájaro, después, en huevecillos;
la cólera del pobre
tiene un aceite contra dos vinagres
La cólera que al árbol quiebra en hojas,
a la hoja en botones desiguales
y al botón, en ranuras telescópicas;
la cólera del pobre
tiene dos rios contra muchos mares.
La cólera que quiebra al bien en dudas,
a la duda, en tres arcos semejantes
y al arco, luego, en tumbas imprevistas;
la cólera del pobre
tiene un acero contra dos puñales.
La cólera que quiebra al alma en cuerpos,
al cuerpo en órganos desemejantes
y al órgano, en octavos pensamentos
la cólera del pobre
tiene un fuego central contra dos cráteres.
César Vallejo
O propósito deste blog é o de mostrar o trabalho do ilustrador,independente das regras impostas pelo mercado,nas quatro disciplinas praticadas por mim, em diferentes momentos e veículos: A Caricatura na Imprensa,A Ilustração na Imprensa,A Ilustração Editorial e O Poema Ilustrado. Também são mostradas modalidades diferentes das mesmas propostas como: Montagens das exposições e a revalorização do painel mural, através das técnicas de reprodução digital em baner.
terça-feira, 25 de novembro de 2014
UN HOMBRE PASA CON UN PAN
AL HOMBRO...
Un hombre pasa con un pan al hombro
Voy a escribir, después, sobre mi doble?
Otro se sienta, ráscase, extrae un piojo de su axila,
mátalo
Con qué valor hablar del psicoanálisis?
Otro ha entrado en mi pecho con un palo en la mano
Hablar luego de Sócrates al médico?
Un cojo pasa dando el brazo a un niño
Voy, después, a leer a André Breton?
Otro tiembla de frío, tose, escupe sangre
Cabrá aludir jamás al Yo profundo?
Otro busca en el fango huesos, cáscaras
Como escribir, después, del infinito?
AL HOMBRO...
Un hombre pasa con un pan al hombro
Voy a escribir, después, sobre mi doble?
Otro se sienta, ráscase, extrae un piojo de su axila,
mátalo
Con qué valor hablar del psicoanálisis?
Otro ha entrado en mi pecho con un palo en la mano
Hablar luego de Sócrates al médico?
Un cojo pasa dando el brazo a un niño
Voy, después, a leer a André Breton?
Otro tiembla de frío, tose, escupe sangre
Cabrá aludir jamás al Yo profundo?
Otro busca en el fango huesos, cáscaras
Como escribir, después, del infinito?
Un albañil cae de un techo, muere y ya no almuerza
Innovar, luego, el tropo, la metáfora?
Un comerciante roba un gramo en el peso a un cliente
Hablar, después, de cuarta dimensión?
Un banquero falsea su balance
Con que cara llorar en el teatro?
Un paria duerme con el pie a la espalda
Hablar, después, a nadie de Picasso?
Alguién va en un entierro sollozando
Como luego ingresar a la Academia?
Alguien limpia un fusil en su cocina
Con qué valor hablar del más allá?
Alguien pasa contando con sus dedos
Como hablar del no-yo sin dar un grito?
César Vallejo
Innovar, luego, el tropo, la metáfora?
Un comerciante roba un gramo en el peso a un cliente
Hablar, después, de cuarta dimensión?
Un banquero falsea su balance
Con que cara llorar en el teatro?
Un paria duerme con el pie a la espalda
Hablar, después, a nadie de Picasso?
Alguién va en un entierro sollozando
Como luego ingresar a la Academia?
Alguien limpia un fusil en su cocina
Con qué valor hablar del más allá?
Alguien pasa contando con sus dedos
Como hablar del no-yo sin dar un grito?
César Vallejo
HOY LE HA ENTRADO UNA
ASTILLA...
Hoy le ha entrado una astilla.
Hoy le ha entrado una astilla cerca, dándole
cerca, fuerte, en su modo
de ser y en su centavo ya famoso.
Le ha dolido la suerte mucho,
todo;
le ha dolido la puerta,
le ha dolido la faja, dándole
sed aflixión
y sed del vaso pero no del vino.
Hoy le salió a la pobre vecina del aire,
a escondidas, humareda de su dogma;
hoy le ha entrado una astilla.
La inmensidad persíguela
a distancia superficial, a un vasto eslabonazo.
Hoy le salió a la pobre vecina del viento
en la mejilla, norte, y en la mejilla, oriente;
hoy le ha entrado una astilla.
Quién comprará, en los dias perecederos, ásperos,
un pedacito de café con leche,
y quién, sin ella, bajará a su rastro hasta dar luz?
Quién será, luego, sábado, a las siete?
Tristes son las astillas que le entram
a uno,
exactamente ahí precisamente!
Hoy le entró a la pobre vecina del viaje,
una llama apagada en el oráculo,
hoy le ha entrado una astilla.
Le ha dolido el dolor, el dolor joven,
el dolor niño, el dolorazo, dándole
en las manos
y dándole sed, aflixión
y sed del vaso, pero no del vino.
La pobre pobrecita!
César Vallejo
ASTILLA...
Hoy le ha entrado una astilla.
Hoy le ha entrado una astilla cerca, dándole
cerca, fuerte, en su modo
de ser y en su centavo ya famoso.
Le ha dolido la suerte mucho,
todo;
le ha dolido la puerta,
le ha dolido la faja, dándole
sed aflixión
y sed del vaso pero no del vino.
Hoy le salió a la pobre vecina del aire,
a escondidas, humareda de su dogma;
hoy le ha entrado una astilla.
La inmensidad persíguela
a distancia superficial, a un vasto eslabonazo.
Hoy le salió a la pobre vecina del viento
en la mejilla, norte, y en la mejilla, oriente;
hoy le ha entrado una astilla.
Quién comprará, en los dias perecederos, ásperos,
un pedacito de café con leche,
y quién, sin ella, bajará a su rastro hasta dar luz?
Quién será, luego, sábado, a las siete?
Tristes son las astillas que le entram
a uno,
exactamente ahí precisamente!
Hoy le entró a la pobre vecina del viaje,
una llama apagada en el oráculo,
hoy le ha entrado una astilla.
Le ha dolido el dolor, el dolor joven,
el dolor niño, el dolorazo, dándole
en las manos
y dándole sed, aflixión
y sed del vaso, pero no del vino.
La pobre pobrecita!
César Vallejo
ANDE DESNUDO, EN PELO,
EL MILLONARIO!...
Ande desnudo, en pelo, el millonario!
Desgracia al que edifica con tesoros su lecho de
muerte!
Un mundo al que saluda;
un sillón al que siembra en el cielo;
llanto al que da término a lo que hace, guardando los
comienzos;
ande el de las espuelas;
poco dure muralla en que no crezca otra muralla;
dése al mísero toda su miseria,
pan, al que ríe;
hayan perder los triunfos y morir los médicos;
haya leche en la sangre;
añádase una vela al sol,
ochocientos as veinte;
pase la eternidad bajo los puentes!
Desdén al que viste,
corónense los pies de manos, quepan en su tamaño;
siéntese mi persona junto a mi!
Llorar el haber cabido en aquel vientre,
bendición al que mira aire en el aire,
muchos años de clavo al martillazo;
desnúdese al desnudo,
vístase de pantalón la capa,
fulja el cobre a expensas de sus láminas,
majestad al que cae de la arcilla al universo,
lloren las bocas, giman las miradas,
impídase al acero perdurar,
hilo a los horizontes portátiles,
doce ciudades al sendero de piedra,
una esfera al que juega con su sombra;
un dia hecho de una hora, a los esposos;
una madre al arado en loor al suelo,
séllense con dos sellos a los líquidos,
pase lista al bocado,
sean los descendientes,
sea la codorniz
sea la carrera del álamo y del árbol;
venzan, al contrario del círculo, el mar a su hijo
y a la cana el lloro;
dejad las áspides, señores hombres,
surcad la llama con los siete leños,
vivid,
elévese la altura,
baje el hondor más hondo,
conduzca la onda su impulsión andando,
tenga éxito la tregua en la bóveda!
Muramos;
lavad vuestro esqueleto cada día;
no me hagais caso,
una ave coja al déspota y a su alma;
una mancha espantosa, al que va solo;
gorriones al astrónomo, al gorrión, al aviador!
Lloved, solead,
vigilad a Júpiter, al ladrón de ídolos de oro,
copiad vuestra letra en tres cuadernos,
aprended de los cónjugues cuando hablan, y
de los solitarios, cuando callan;
dad de comer a los novios,
dad de beber al diablo en vuestras manos,
luchad por la justicia con la nuca,
igualaos,
cúmplase el roble,
cúmplace el leopardo entre dos robles,
seamos,
estemos,
sentid cómo navega el agua en los océanos,
alimentaos,
concíbase el error, puesto que lloro,
acéptese, en tanto suban por el risco, las cabras y sus
crías;
desacostumbrad a Dios a ser un hombre,
creced...!
Me llaman. Vuelvo.
César Vallejo
EL MILLONARIO!...
Ande desnudo, en pelo, el millonario!
Desgracia al que edifica con tesoros su lecho de
muerte!
Un mundo al que saluda;
un sillón al que siembra en el cielo;
llanto al que da término a lo que hace, guardando los
comienzos;
ande el de las espuelas;
poco dure muralla en que no crezca otra muralla;
dése al mísero toda su miseria,
pan, al que ríe;
hayan perder los triunfos y morir los médicos;
haya leche en la sangre;
añádase una vela al sol,
ochocientos as veinte;
pase la eternidad bajo los puentes!
Desdén al que viste,
corónense los pies de manos, quepan en su tamaño;
siéntese mi persona junto a mi!
Llorar el haber cabido en aquel vientre,
bendición al que mira aire en el aire,
muchos años de clavo al martillazo;
desnúdese al desnudo,
vístase de pantalón la capa,
fulja el cobre a expensas de sus láminas,
majestad al que cae de la arcilla al universo,
lloren las bocas, giman las miradas,
impídase al acero perdurar,
hilo a los horizontes portátiles,
doce ciudades al sendero de piedra,
una esfera al que juega con su sombra;
un dia hecho de una hora, a los esposos;
una madre al arado en loor al suelo,
séllense con dos sellos a los líquidos,
pase lista al bocado,
sean los descendientes,
sea la codorniz
sea la carrera del álamo y del árbol;
venzan, al contrario del círculo, el mar a su hijo
y a la cana el lloro;
dejad las áspides, señores hombres,
surcad la llama con los siete leños,
vivid,
elévese la altura,
baje el hondor más hondo,
conduzca la onda su impulsión andando,
tenga éxito la tregua en la bóveda!
Muramos;
lavad vuestro esqueleto cada día;
no me hagais caso,
una ave coja al déspota y a su alma;
una mancha espantosa, al que va solo;
gorriones al astrónomo, al gorrión, al aviador!
Lloved, solead,
vigilad a Júpiter, al ladrón de ídolos de oro,
copiad vuestra letra en tres cuadernos,
aprended de los cónjugues cuando hablan, y
de los solitarios, cuando callan;
dad de comer a los novios,
dad de beber al diablo en vuestras manos,
luchad por la justicia con la nuca,
igualaos,
cúmplase el roble,
cúmplace el leopardo entre dos robles,
seamos,
estemos,
sentid cómo navega el agua en los océanos,
alimentaos,
concíbase el error, puesto que lloro,
acéptese, en tanto suban por el risco, las cabras y sus
crías;
desacostumbrad a Dios a ser un hombre,
creced...!
Me llaman. Vuelvo.
César Vallejo
VINIERE EL MALO, CON UN TRONO
AL HOMBRO...
Viniere el malo, con un trono al hombro
y el bueno, a acompanhar al malo a andar;
dijeren "si" el sermón, "no" la plegaria
y cortare el camino en dos la roca...
Comenzare por monte la montaña,
por remo el tallo, por timón el cedro
y esperaren doscientos a sesenta
y volviere la carne a sus tres títulos...
Sobrase nieve en la noción del fuego
se acostare el cadáver a mirarnos,
la centella a ser trueno corpulento
y se arquearen los saurios a ser aves...
Faltare excavación junto al estiércol,
naufragio al río para resbalar,
cárcel al hombre libre, para serlo,
y una atmósfera al cielo, y hierro al oro...
Mostrarem disciplina, olor, las fieras,
se pintare el enojo de soldado,
me dolieren el junco que aprendí,
la mentire que infectamé e socórreme...
Sucediere ello así y así poniéndolo,
con qué mano despertar?
con qué pié morir?
con qué ser pobre?
con que voz callar?
con cuánto comprender, y, luego, a quien?
No olvidar ni recordar
que por mucho cerrarla robáronse la puerta
y de sufrir tan poco estoy muy resentido,
y de tánto pensar, no tengo boca.
César Vallejo
AL HOMBRO...
Viniere el malo, con un trono al hombro
y el bueno, a acompanhar al malo a andar;
dijeren "si" el sermón, "no" la plegaria
y cortare el camino en dos la roca...
Comenzare por monte la montaña,
por remo el tallo, por timón el cedro
y esperaren doscientos a sesenta
y volviere la carne a sus tres títulos...
Sobrase nieve en la noción del fuego
se acostare el cadáver a mirarnos,
la centella a ser trueno corpulento
y se arquearen los saurios a ser aves...
Faltare excavación junto al estiércol,
naufragio al río para resbalar,
cárcel al hombre libre, para serlo,
y una atmósfera al cielo, y hierro al oro...
Mostrarem disciplina, olor, las fieras,
se pintare el enojo de soldado,
me dolieren el junco que aprendí,
la mentire que infectamé e socórreme...
Sucediere ello así y así poniéndolo,
con qué mano despertar?
con qué pié morir?
con qué ser pobre?
con que voz callar?
con cuánto comprender, y, luego, a quien?
No olvidar ni recordar
que por mucho cerrarla robáronse la puerta
y de sufrir tan poco estoy muy resentido,
y de tánto pensar, no tengo boca.
César Vallejo
segunda-feira, 24 de novembro de 2014
SEBASTIÃO SALGADO
(Sebastião Ribeiro Salgado Filho)
Aimorés, Minas Geraes, Brasil 1944
Nasceu na Vila de Conceição do Capim, e viveu sua infância
em Expedicionário Alicio.
Entre 1963 e 1967, cursa economia na USP Universidade de São Paulo. Casa-se com a pianista Lélia Delviz Wanick, e ambos se engajam no movimento contra a ditadura militar
(1964-1985), emigrando para Paris em 1969.
Salgado se iniciou na fotografia durante as suas viagens à África como secretário da Organização Internacional do Café.
Ele fez a sua primeira sessão de fotos com a Leica da sua
esposa. Fotografar o inspirou tanto que logo depois, em 1973, tornou-se independente. Em 1979, depois de passar
pelas agencias Sygma e Gamma, entrou para a Magnum.
Encarregado de uma série de fotos sobre os primeiros 100
dias do governo de Ronald Reagan, Salgado documentou
o atentado a tiros cometido contra o ex-presidente, em 30
de março de 1981, em Washington. A venda das fotos para jornais de todo o mundo lhe permitiu financiar uma viagem à África. Seu primeiro livro Outras Américas, sobre os pobres da América Latina, foi publicado em 1986, na sequencia publicou Sahel - O Homem em Pánico, resultado de uma
colaboração de 12 anos, com a ONG Médicos Sem Fronteiras, cobrindo a seca no Norte da África. Entre 1986
e 1992, concentrou-se na documentação do trabalho manual
em todo o mundo, publicado sob o nome Trabalhadores Rurais.
De 1993 a 1999, voltou sua atenção para o fenómeno global
de desalojamento de pessoas, que resultou en Éxodos
e Retratos de Crianças do Éxodo, publicado em 2000.
Na introdução de Éxodos, escreveu: "mais do que nunca, sinto que a raça humana é somente uma.
Há diferenças de cores, linguas, culturas e oportunidades,
mas os sentimentos e reações das pessoas são semelhantes. Pessoas fogem das guerras para escapar da morte, migram para melhorar sua sorte, constroem novas vidas em terras extranjeiras, adaptam-se a situações extremas..."
Em 2000, com o apoio da UNICEF, montou uma exposição
no escritório das Nações Unidas em Nova Iorque, com 90
retratos de crianças desalojadas, extraidos da série Crianças do Éxodo. Essas fotografias, prestam testemunho a 30 milhões de pessoas em todo o mundo, sem residência fixa, assim como o impacto dos conflitos armados sobre as
crianças.
Trabalhando com fotografias em preto e branco, o objetivo
de Salgado, é mostrar o significado do que está acontecendo com as pessoas, criando um conjunto de imagens que denunciam a violação da dignidade de toda a humanidade.
dados extraídos da Wikipédia
(Sebastião Ribeiro Salgado Filho)
Aimorés, Minas Geraes, Brasil 1944
Nasceu na Vila de Conceição do Capim, e viveu sua infância
em Expedicionário Alicio.
Entre 1963 e 1967, cursa economia na USP Universidade de São Paulo. Casa-se com a pianista Lélia Delviz Wanick, e ambos se engajam no movimento contra a ditadura militar
(1964-1985), emigrando para Paris em 1969.
Salgado se iniciou na fotografia durante as suas viagens à África como secretário da Organização Internacional do Café.
Ele fez a sua primeira sessão de fotos com a Leica da sua
esposa. Fotografar o inspirou tanto que logo depois, em 1973, tornou-se independente. Em 1979, depois de passar
pelas agencias Sygma e Gamma, entrou para a Magnum.
Encarregado de uma série de fotos sobre os primeiros 100
dias do governo de Ronald Reagan, Salgado documentou
o atentado a tiros cometido contra o ex-presidente, em 30
de março de 1981, em Washington. A venda das fotos para jornais de todo o mundo lhe permitiu financiar uma viagem à África. Seu primeiro livro Outras Américas, sobre os pobres da América Latina, foi publicado em 1986, na sequencia publicou Sahel - O Homem em Pánico, resultado de uma
colaboração de 12 anos, com a ONG Médicos Sem Fronteiras, cobrindo a seca no Norte da África. Entre 1986
e 1992, concentrou-se na documentação do trabalho manual
em todo o mundo, publicado sob o nome Trabalhadores Rurais.
De 1993 a 1999, voltou sua atenção para o fenómeno global
de desalojamento de pessoas, que resultou en Éxodos
e Retratos de Crianças do Éxodo, publicado em 2000.
Na introdução de Éxodos, escreveu: "mais do que nunca, sinto que a raça humana é somente uma.
Há diferenças de cores, linguas, culturas e oportunidades,
mas os sentimentos e reações das pessoas são semelhantes. Pessoas fogem das guerras para escapar da morte, migram para melhorar sua sorte, constroem novas vidas em terras extranjeiras, adaptam-se a situações extremas..."
Em 2000, com o apoio da UNICEF, montou uma exposição
no escritório das Nações Unidas em Nova Iorque, com 90
retratos de crianças desalojadas, extraidos da série Crianças do Éxodo. Essas fotografias, prestam testemunho a 30 milhões de pessoas em todo o mundo, sem residência fixa, assim como o impacto dos conflitos armados sobre as
crianças.
Trabalhando com fotografias em preto e branco, o objetivo
de Salgado, é mostrar o significado do que está acontecendo com as pessoas, criando um conjunto de imagens que denunciam a violação da dignidade de toda a humanidade.
dados extraídos da Wikipédia
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